sábado, 24 de noviembre de 2012

PERIODO CLASICO

Clásico Temprano
(250 D.C. - 600 D.C.)
Al final del período preclásico, las sociedades mesoamericanas habían alcanzado un alto grado de complejidad, sofisticación tecnológica y esplendor artístico. La transición al período clásico presenció cambios significativos, que incluyeron movimientos de población entre diferentes regiones, la caída de muchos centros importantes del preclásico, y el surgimiento de nuevos centros de poder. En las tierras bajas del norte se adoptó la escritura jeroglífica como un medio primordial de comunicación en el arte monumental. Durante esta transición también apareció la cerámica pintada en varios colores, que habría de convertirse en uno de los elementos distintivos del arte maya clásico. Nuestra exhibición incluye ejemplares notables de la cerámica policroma de esta época.
De importancia extraordinaria durante el período clásico temprano fue el crecimiento de la ciudad de Teotihuacan, en el centro de México. Hay indicaciones de que Teotihuacán ejerció fuerte presencia en Guatemala, y algunas partes del país pueden haber quedado temporalmente bajo su dominio. Esto se refleja en numerosos objetos de la cultura material, inspirados en el arte de esa metrópolis. El museo posee numerosos ejemplares de cerámica elaborada localmente en el estilo teotihuacano, que incluye tapaderas de incensarios procedentes de la costa sur, vasos cilíndricas trípodes con diversos tipos de decoración y otros objetos. De especial interés son los incensarios extraídos de las aguas del lago de Amatitlán, utilizados en rituales seguramente asociados con el lago, y luego depositados en el fondo del mismo
TEOTIHUACAN
«Lugar donde fueron hechos los dioses; ciudad de los dioses») es el nombre que se da a la que fue una de las mayores ciudades de Mesoamérica durante la época prehispánica. El topónimo es de origen náhuatl y fue empleado por los mexicas, pero se desconoce el nombre que le daban sus habitantes. Los restos de la ciudad se encuentran al noreste del valle de México, en los municipios de Teotihuacán y San Martín de las Pirámides(estado de México), aproximadamente a 45 kilómetros de distancia del centro de la Ciudad de México. La zona de monumentos arqueológicos fue declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 1987.
Los orígenes de Teotihuacán son todavía objeto de investigación entre los especialistas. Alrededor del inicio de nuestra era, Teotihuacán era una aldea que cobraba importancia como centro de culto en la cuenca del Anáhuac. Las primeras construcciones de envergadura proceden de esa época, como muestran las excavaciones en la Pirámide de la Luna. El apogeo de la ciudad tuvo lugar durante el Periodo Clásico (ss. III-VII d. C.). En esa etapa, la ciudad fue un importante nodo comercial y político que llegó a tener una superficie de casi 21 km, con una población de 100 mil a 200 mil habitantes. La influencia de Teotihuacán se dejó sentir por todos los rumbos de Mesoamérica, como muestran los descubrimientos en ciudades como Tikal y Monte Albán, entre otros sitios que tuvieron una importante relación con los teotihuacanos. El declive de la ciudad ocurrió en el siglo VII, en un contexto marcado por inestabilidad política, rebeliones internas y cambios climatológicos que causaron un colapso en el Norte de Mesoamérica. La mayor parte de la población de la ciudad se dispersó por diversas localidades en la cuenca de México.
Se desconoce cuál es la identidad étnica de los primeros habitantes de Teotihuacán. Entre los candidatos se encuentran los totonacos, los nahuas y los pueblos de habla otomangueana, particularmente los otomíes. Las hipótesis más recientes apuntan a que Teotihuacán fue una urbe cosmopolita en cuyo florecimiento se vieron involucrados grupos de diverso origen étnico, como muestran los descubrimientos en el barrio zapoteco de la ciudad y la presencia de objetos provenientes de otras regiones de Mesoamérica, sobre todo de la región del Golfo y del área maya
MONTE ALBÁN
Durante la Fase Monte Albán II Temprana, la capital zapoteca tuvo una población de aproximadamente 17.200 habitantes, que la convertían en una de las mayores ciudades de Mesoamérica. Para esta época, habían caído bajo su esfera de influencia, además de los Valles Centrales, la Cañada de Cuicatlán, algunas zonas de la Sierra de Juárez y de la costa oaxaqueña del Pacífico. El creciente poderío de los zapotecos les permitió convertirse en un nodo importante del comercio mesoamericano, de modo que establecieron lazos de intercambio de bienes con regiones como la costa del Golfo de México y el valle de México, donde Teotihuacan se había convertido en la principal ciudad, tras el abandono de Cuicuilco a causa de la erupción del Xitle.
Las excavaciones arqueológicas en Teotihuacan ponen de manifiesto que en esa ciudad existía un barrio zapoteco hacia el final de la Fase II de Monte Albán. Parece probable que los zapotecos hayan participado en el florecimiendo de la metrópoli localizada en la ribera oriental del lago de Texcoco, debido a sus conocimientos arquitectónicos y científicos. El sistema de escritura teotihuacano, por ejemplo, recibió la influencia del que ya se empleaba en una parte importante del actual territorio de Oaxaca. Durante este tiempo, Monte Albán continuó inmerso en un proceso expansionista como lo atestiguan las estelas de conquista del Edificio J, construido en esta etapa. Por otra parte, la cerámica zapoteca adquirió características muy particulares que la distinguieron de la producción alfarera de otras regiones de Mesoamérica. Al final de Monte Albán II, la ciudad se consolida como una de las principales ciudades de Mesoamérica.
Las relaciones entre Monte Albán y Teotihuacan se modificaron durante la Fase III-A (350-500 d. C.). Las consecuencias de esta transformación en el vínculo entre ambas ciudades se reflejaron en la suspensión de nuevas edificaciones durante esta época. La población del valle de Etla se contrajo en sus centros mayores, como San José Mogote y Cerro de la Campana; situación que se repitió en menor medida en el valle de Tlacolula. Por otra parte, la cerámica de Monte Albán comenzó a reflejar una fuerte influencia teotihuacana en teotihuacanos en aquellas regiones. Las hipótesis más radicales sugerían que Monte Albán fue ocupada por los teotihuacanos durante la Fase III-A; sin embargo, en las interpretaciones más aceptadas, se sugiere que durante esta etapa de la historia de la ciudad, Monte Albán y Teotihuacan establecieron una alianza política y comercial.
PALENQUE
Se cree que los mayas fundaron Lakam Ha durante el período Formativo (2500 a. C. - 300 dC), alrededor del 100 a. C., como una aldea predominantemente agricultora, y favorecida por los numerosos manantiales y corrientes de agua de la región.
La población creció durante el período Clásico Temprano (200-600), hasta ser una ciudad, llegando a ser la capital de la región de B'akaal (hueso), comprendido en la zona de Chiapas y Tabasco, en el período Clásico Tardío (600-900). La más antigua de las estructuras que han sido descubiertas fue construida alrededor del año 600.
B'akaal fue un centro importante de la civilización maya entre los siglos V y IX, durante los cuales alternó épocas de gloria y de catástrofe, de alianzas y guerras. En más de una ocasión hizo alianzas con Tikal, la otra gran ciudad maya de la época; en especial para contener la expansión del belicoso Calakmul, también llamado "Reino de la Serpiente". Calakmul resultó victorioso en dos ocasiones, en 599 y 611.
Los gobernantes de B'akaal proclamaban que el origen de su linaje venía del pasado remoto, algunos inclusive jactándose de provenir de tiempos prehistóricos, llegando a la creación del mundo actual, que, en la mitología maya, fue en el año 3114 a. C. Las teorías arqueológicas modernas especulan que la primera dinastía de sus regidores fue probablemente olmeca.
Período clásico temprano
El primer Señor de B'akaal (llamados Ajaw) de quien se tiene información fue K'uk B'alam (Quetzal Jaguar), a veces llamado Gran Señor de Toktan,[3] quien gobernó durante cuatro años a partir del año 431. Después de él, llegó al poder un ajaw apodado Casper o Gasparín[ ]por los arqueólogos. Los dos siguientes ajaw eran probablemente hijos de Gasparín. Se supo poco acerca del primero de ellos, B'utz Aj Sak Chiik, hasta que, en 1994, fue hallado un tablero describiendo un ritual hacia el ajaw. El mismo tablero menciona a su sucesor Ahkal Mo' Naab' I como un joven príncipe, por lo cual se especula que había una relación de parentesco entre ellos. Por razones desconocidas, Ahkal Mo' Naab' I tuvo gran prestigio, pues los Señores que lo sucedieron se mostraban orgullosos de ser sus descendientes.
Al morir Ahkal Mo' Naab I en 524, hubo un vacío de cuatro años, antes de que el siguiente ajaw fuera coronado en Toktán en 529. K'an Joy Chitam I gobernó durante 36 años. Sus hijos Ahkal Mo' Naab' I y K'an B'alam[] gobernaron en sucesivos períodos, con un período intermedio donde se desconoce si hubo un ajaw, y el nombre de éste. K'an B'alam I fue el primer ajaw que utilizó el sobrenombre Kinich, o gran sol, el cual fue utilizado por los Señores subsecuentes. Fue sucedido en 583 por Yol Iknal, quien se cree fue su hija. Las inscripciones halladas en Palenque documentan una batalla ocurrida bajo su gobierno, en la cual tropas de Calakmul invadieron y saquearon Palenque, un hecho militar sin precedentes conocidos. La su estilo. Incluso, se han encontrado piezas de cerámica que pudieron ser producidas en Teotihuacan y otras de manufactura local, aunque con un estilo totalmente teotihuacano. El fenómeno no es privativo de Monte Albán: se repitió en otros sitios del Clásico, especialmente en el área maya, donde Kaminaljuyú y la zona del Petén muestran evidencia arqueológica de la presencia de los
batalla y saqueo ocurrieron el 21 de abril de 599.
Una segunda victoria de Calakmul ocurrió casi exactamente doce años después, en 611, bajo el gobierno de Sak K'uk, una forastera de sangre real, que fue consagrada gran Dama y madre de Pacal el Grande. En esta ocasión, el ajaw de Calakmul entró personalmente a Palenque, consolidando el significativo desastre militar, el cual fue seguido por una época de desorden político. La destrucción fue tal, que en 615 (año en que K'inich Janaab' Pakal sube al trono) comienza una de las etapas constructivas más importantes de esta Ciudad.
Período clásico tardío
B'aakal comenzó el período Clásico tardío sumido en el desorden provocado por las derrotas ante Calakmul. Los textos escritos en 613 son pesimistas: "perdida está la divina señora, perdido está el rey", y cuentan que algunos ritos fundamentales no han sido realizados. No se han hallado menciones al gobernante en turno.
Se cree que tras la muerte de Aj Ne'Ohl Mat, asumió el poder un hombre llamado Janaab Pakal, a veces llamado Pakal I gracias a un acuerdo político. Janaab Pakal asumió las funciones del ajaw pero nunca fue coronado; y fue sucedido en 612 por su hija, la Señora Sak K'uk, quien gobernó por sólo tres años.[6] Se considera que la dinastía fue refundada a partir de entonces, pues B'aakal retomó el camino de la gloria y el esplendor.
Su hijo es el más conocido de los señores mayas, K'inich Janaab' Pakal, también llamado Pacal el Grande. A partir de los doce años de edad, reinó en Palenque de 615 a 683. Conocido como el protegido de los dioses, llevó a Palenque a nuevos niveles de esplendor, a pesar de haber llegado al poder cuando la ciudad vivía un período de decadencia. Pacal el Grande se casó con la princesa de Oktán en 624 y tuvo dos hijos.
Durante su gobierno, se construyeron la mayoría de los palacios y templos de Palenque; la ciudad floreció como nunca antes, eclipsando a Tikal. El conjunto central, conocido como El Palacio, fue ampliado y remodelado en varias ocasiones, notablemente en los años 654, 661 y 668. En esta estructura, se encuentra un texto describiendo que en esa época Palenque estaba aliado nuevamente con Tikal, y también con Yaxchilán, y que se realizó la captura de seis Señores enemigos de la alianza. No se ha podido traducir mucho más detalle del texto.
Después de la muerte de Pacal el Grande en 683, su hijo mayor K'inich Kan B'alam asumió como Señor de B'aakal; y éste fue sucedido en 702 por su hermano K'inich K'an Joy Chitam II. El primero continuó las obras arquitectónicas y escultóricas que había iniciado su padre, además de terminar la construcción de la famosa tumba de Pacal el Grande. Además, comenzó ambiciosos proyectos, como el Conjunto de las Cruces. Gracias a las numerosas obras comenzadas durante su gobierno, hoy se tienen retratos de este ajaw, hallados en varias esculturas. Su hermano lo sucedió continuando con el mismo entusiasmo constructor y artístico, reconstruyendo y ampliando el costado norte del Palacio. Gracias al reinado de estos tres Señores, B'aakal tuvo un siglo de crecimiento y esplendor.
En 711, Palenque fue asediado por el reino de Toniná, llevando prisionero al anciano Señor K'inich K'an Joy Chitam II. No se sabe el destino final del ajaw, y se presume que fue ejecutado en Toniná. Durante diez años hubo un período sin ajaw, hasta que K'inich Ahkal Mo' Nab' III fue coronado en el año 722. Aunque el nuevo señor pertenecía a la realeza, no hay certeza de que fuera heredero directo de K'inich K'an Joy Chitam II. Se cree, por tanto, que esta coronación supuso una desviación en la línea dinástica; y probablemente K'inich Ahkal Mo' Nab' III llegó al poder tras haber dedicado esos años al cabildeo y el forjado de alianzas políticas. Este ajaw, su hijo y su nieto, gobernaron hasta finales de siglo. Poco se ha sabido acerca de esa época, salvo que, entre otros eventos, Toniná continuaba en pie de guerra, y en esta ciudad hay jeroglíficos que registran una nueva derrota de Palenque.
El abandono de Palenque
El estado de B'aakal estuvo constantemente presionado durante el siglo VIII, del mismo modo que ocurrió con otras ciudades mayas del período clásico. Wak Kini Janaab' Pakal, también llamado Pacal IV, comenzó a gobernar en 799, y después de él, se pierden los rastros de la dinastía de Palenque. Poco después del año 800 ya no hubo nuevas construcciones en el centro ceremonial. Aunque se sabe que a principios del siglo IX B'aakal ocupaba una posición que aún era respetable e influyente en el área, la emigración y el abandono ya habían comenzado. Lakam Ha continuó habitada por unas cuantas generaciones más dedicadas a la agricultura, y el lugar fue siendo abandonado paulatinamente, al tiempo que la selva avanzaba sobre él. Para el siglo XVI la región apenas estaba habitada


(600-900/1000 d.C.)
Se Caracteriza de este período el crecimiento máximo de los centros ceremoniales, así como su proliferación en todo el territorio maya. El aumento demográfico es evidente y el incremento de la producción agrícola a través de la agricultura intensiva y con el sistema de chinampas en las tierras bajas permite la construcción de obras públicas monumentales, grandes complejos arquitectónicos como templos, palacios, tumbas, caminos. Estos últimos intensifican el intercambio comercial, tanto de materias primas como de productos artesanales, lo que en conjunto produce el auge global de la economía.
La cerámica decorada denominada Tepeu es la más importante en las tierras bajas, pero a la vez destaca otro foco de producción de cerámica de pastas finas que se desarrolla independientemente en el área de Laguna de Términos, entre otros tipos de menor rango en el norte y  este de la península.
En la pintura mural se genera un estilo que parece originarse en las tierras bajas, pues el ejemplo más temprano proviene del edificio B XIII de Uaxactún, lugar muy cercano de Takal,
En donde ya se ha señalado que existió una tradición desde el Prococlásico. La culminación de este estilo se da en las pinturas de Bonampak, en la cuenca del Usumacinta, pero también se encuentra ampliamente representado en la región Puuc en Mulchic, Kiuic, Xkichmook, Santa Rosa Xlapak, Dzibilnocac, Sacnicté, Xnucbec y Uxmal. En la zona nororiental de la península también hay ejemplos en el Templo de la Lechuza, en Chichén Itzá, y en la estructura denominada El Cuartel, en Cobá.
Igual que en las pinturas de los períodos anteriores, la figura humana constituye el motivo principal de este estilo de Clásico Tardío, misma que reproduce el tipo físico maya clásico, con nariz aguileña, deformación craneana y ojos estrábicos. También mantiene la tendencia al naturalismo a través de las proporciones, las líneas suaves de contorno y los colores, que de apegan a los que en la realidad tienen los objetos representados, con una riquísima paleta en la que sólo están ausentes las combinaciones de rojo y azul, tales como el malva, el solferino o el morado.
Rodeadas generalmente por un marco de jeroglíficos, tienen escenas casi siempre rituales, pues lo más común son las escenas de danza (Kiuic y Uxmal) efectuadas por sacerdotes ricamente ataviados, o presentando ofrenda (Templo de la Lechuza en Chichén Itzá). Es excepcional la de Sacnicté (Thompson, 1940), en la que hay un enano en actitud amenazante frente a unos bultos y a un sacerdote. La finura de la línea y la soltura de trazo hacen de estas piezas verdaderas obras de arte

TAJÍN
La construcción de edificios ceremoniales del Tajín probablemente se inició en el siglo I. En el Período Clásico mesoamericano temprano el Tajín mostró influencia de Teotihuacan tal y como se puede observar en el urbanismo, la arquitectura, la pintura, la escultura y la cerámica; mientras que en el Posclásico mostró influencia tolteca.
Decadencia
El sitio estaba totalmente despoblado cuando llegaron los conquistadores españoles en el siglo XVI, por lo que no fue destruida y se mantuvo como un secreto su existencia por un par de siglos.
El Tajín fue la ciudad más grande de la costa norte del golfo de México y dominó el territorio limitado por las cuencas de los ríos Tecolutla y Cazones, entre 650 y 950 dC. Los gobernantes de esta capital extendieron su hegemonía desde el somontano de la Sierra Madre Oriental hasta las planicies costeras del golfo, en los actuales estados de Puebla y Veracruz.
El Tajín es una zona arqueológica precolombina cerca de la ciudad de Papantla, Veracruz, México. La ciudad de Tajín se cree que fue la capital del imperio Totonaca y llegó a su apogeo en la transición al Posclásico conocido también como Período Epiclásico mesoamericano, entre los años 800 y 1150, cuenta con varias Canchas de Pelota y basamentos piramidales
Se cree que Cacaxtla fue capital del pueblo olmeca-xicallanca, lo cual sugiere que Cacaxtla pudiera existir desde los primeros pobladores, posiblemente descendientes de los olmecas o de los mayas que llegaron a la región central de México provenientes de la costa del Golfo de México o de la Península de Yucatán alrededor del año 400. Casi nada se sabía sobre los olmeca-xicallancas; el término fue por primera vez empleado por el historiador tlaxcalteca Diego Muñoz Camargo a finales del siglo XVI, cuando describió a Cacaxtla como el principal asentamiento de los olmeca-xicallancas. Los olmeca-xicallancas no se deben confundir con la cultura arqueológica olmeca.
Siguiendo la caída de la cercana Cholula, aproximadamente en el año 600, en la que los cacaxtlecas debieron estar involucrados, la ciudad se convirtió en el poder hegemónico de esta parte del valle de Puebla-Tlaxcala. Su ascendencia llegó a su fin alrededor del año 900 y ya por el 1000, la ciudad fue abandonada. Cacaxtla era una fortificación en la que alrededor se construyeron fosos amplios y profundos que sirvieron como trampas para defenderse del enemigo. También levantaron murallas de tierra que utilizaron como puntos estratégicos de protección. Forraron pequeñas pirámides sobre las que edificaron adoratorios. Una de las características de Cacaxtla es que sus construcciones se componían de un pórtico al frente y un pequeño recinto en la parte posterior. Sus edificaciones fueron decoradas bajo relieves en barro, igualmente realizaron pinturas murales en las que resaltaban colores como el rojo, azul, amarillo, negro y blanco; los personajes representados muestran características de la cultura maya.
El sitio fue redescubierto en 1975 por campesinos del pueblo de San Miguel del Milagro, quienes labrando la tierra encontraron plasmado en un muro el rostro de un personaje, hoy conocido como el "Hombre ave", y dieron aviso a las autoridades del hallazgo; este hecho llamó la atención de los arqueólogos en ese mismo año. El 21 de mayo de 2007 cerca de 800 m² de la estructura se derrumabaron y otros 800 fueron dañados por una fuerte granizada [1] por lo que la zona fue cerrada, hasta nuevo aviso.
El centro de la ciudad de Cacaxtla es el Gran Basamento de 200 metros de longitud por 25 metros de alto, una plataforma natural que da una fina posición defensiva y una vista imponente del terreno circundante. Los principales edificios religiosos y civiles de la ciudad estaban ubicados en esta plataforma, así como las residencias de la clase sacerdotal. Muchas otras pirámides más pequeñas y bases de templos se encuentran en las cercanías de la plataforma principal. Debido a que el basamento principal de Cacaxtla no fue excavado sino hasta la década de 1980, muchas de las coloridas decoraciones de los muros fueron preservadas y pueden ser apreciadas en el sitio por los visitantes. De interés particular es el hecho que muchos de los murales parecen combinar la simbología del Altiplano con influencias de los mayas, haciendo de Cacaxtla única en este sentido. El más famoso de los murales preservado en Cacaxtla es el "Mural de la Batalla", ubicado en la parte norte del basamento, que es previo al año 700; está plasmado en una pared inclinada de piedra caliza que es parte de la base de un templo y está dividida en dos por una escalera central. El mural retrata a dos grupos de guerreros en batalla: de un lado están los guerreros jaguar olmecas, armados con lanzas, cuchillos de obsidiana y escudos redondos, que están claramente derrotando un ejército invasor huasteco de guerreros pájaro (algunos de los cuales están desnudos y en varias etapas de desmembramiento).
XOCHICALCO
es un sitio arqueológico que se ubica entre los municipios de Temixco y Miacatlan en el estado de Morelos, México, a 38 km al sudoeste de la ciudad de Cuernavaca. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999. El apogeo de Xochicalco tiene lugar en el período llamado Epiclásico (650 - 900). Durante este lapso se construyó la mayoría de la arquitectura monumental visible hoy en día; su desarrollo y surgimiento se debe entender a partir de su relación con Teotihuacan, el asentamiento dominante en Mesoamérica a lo largo del período clásico.
En la explanada principal del centro ceremonial, se ubica el edificio bajo conceptos muy definidos en cuanto a su forma y función. Del estacionamiento se accede a un amplio espacio que, a través de un gran ventanal, nos ofrece una asombrosa panorámica de la zona arqueológica.
Se ingresa así a la primera sala donde puede verse, en el cruce de los ejes principales que generaron el proyecto, la maqueta de la zona e iniciar el recorrido por las demás salas. Hay también en esa sala introductoria una maqueta en piedra de mil años de antigüedad.
La forma casi triangular de los salones y su perpendicular sistema de iluminación, nos invita a realizar el recorrido en el orden que los museógrafos han dispuesto y así vemos distintas piezas que nos conducen a través de la historia del centro ceremonial.
A la salida del museo, se llega a una plazoleta donde se puede tomar una calzada empedrada hacia las ruinas, o volver, rodeando el edificio y pasando junto a la cafetería, al estacionamiento.
En las salas y pasillos se emplea la iluminación natural difundiéndola por medio de prismas que la dirigen a donde es requerida, reduciendo la necesidad de iluminación artificial.
Xochicalco, palabra náhuatl que significa “en el lugar de la casa de las flores”, es un centro urbano de Mesoamérica cuidadosamente trazado y construido en una serie de terrazas artificiales sobre un grupo de cerros (como La Bodega, La Malinche y Xochicalco) cuya ubicación aunada a la construcción de fosos, murallas y otros elementos defensivos permitiría contener posibles ataques.
Este importante centro, referido por algunos estudiosos como el mítico Tamoanchan de los relatos prehispánicos, tuvo su apogeo entre los años 650 y 900 de nuestra era, justo entre la caída de Teotihuacan y el surgimiento de Tula.
Dada su ubicación geográfica, Xochicalco goza de fama a nivel mundial y es muy visitado, sobre todo al inicio de verano, en que los rayos del sol penetran perpendicularmente e iluminan de manera particular las cuevas, creando un ambiente misterioso.
Cómo llegar: tomar la carretera 95 rumbo a Acapulco y en Alpuyeca desviarse hacia el poniente, rumbo a las Grutas de Cacahuamilpa y antes de llegar a Miacatlán otra desviación, ahora al norte, nos conduce a este maravilloso sitio.
El horario es todos los días de 9 a 17 horas. Quedan exentos de pago estudiantes y profesores con credencial vigente, jubilados, pensionados, adultos mayores con credencial, discapacitados y menores de 13 años.[]
Monumentos
Se especula que Xochicalco debió haber tenido una comunidad de artistas provenientes de otras partes de Mesoamérica.
Son de especial interés los relieves esculpidos en los lados de algunos edificios. El templo de la Serpiente Emplumada tiene finas y estilizadas representaciones de la deidad, en un estilo que incluye una aparente influencia teotihuacana y maya.
El principal atractivo del Sitio Arqueológico un observatorio dentro de una cueva con escalones labrados hacia el interior, en donde en el Equinoccio los rayos solares la iluminan y la energía solar opera como rayos X al colocar la mano sobre el haz de luz se transparenta la carne y los huesos de los dedos y metacarpio se ve tal como si se tratase de una radiografía o tomografía. Los otros monumentos en el sitio son: los templos piramidales, palacios, tres juegos de pelota, temazcales, una inusual fila de altares circulares. También hay algunas estelas esculpidas con los nombres y escenas de tres reyes de Xochicalco. Algunas estelas han sido removidas de sus lugares originales, y ahora se exhiben el Museo Antropología e Historia del INAH en la Ciudad de México o en el museo de sitio.
Plaza Central. Posiblemente fue el espacio cívico-religioso más importante de la ciudad. Al centro de la plaza se ubica un adoratorio que contenía una estela con dos glifos, a los costados los edificios Este y Oeste, y al fondo la Gran Pirámide, que es la construcción de mayores dimensiones del sitio.
La Malinche. En esta área se localiza el Juego de Pelota Sur, el más grande de los tres que se conocen en el sitio, así como veinte altares redondos y uno cuadrado que tal vez se utilizaban para el cálculo del calendario ritual de 260 días, y un conjunto habitacional conocido como El Palacio, que quizá era ocupado por un grupo de nobles.
Con un carácter básicamente político y ceremonial, este espacio contaba con un acceso sumamente restringido. En su interior se encuentran las estructuras más importantes del sitio, como la Pirámide de la Serpiente Emplumada, edificio de extraordinaria belleza y enorme significado, decorado con relieves por sus cuatro caras; el Templo de las Estelas, donde se descubrieron las tres estelas relacionadas con Quetzalcóatl y que actualmente se exhiben en el Museo Nacional de Antropología, y la Acrópolis, residencia de los principales señores de la ciudad, que se localiza en la parte más alta del sitio.
En él encontramos el Juego de Pelota Este, la Rampa de los Animales, integrada por 255 losas con representaciones de animales, y el Conjunto Central, área donde se localiza un altar policromado, un complejo temascal o baño de vapor y una cisterna para almacenar agua de lluvia, la cual era distribuida hacia todo el conjunto, mediante un elaborado sistema de drenaje.
Integrado por estructuras situadas sobre la cueva del Observatorio, el cual fue utilizado para la exploración astronómica.

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